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sábado, 22 de agosto de 2015

Adelanto : La Mujer escritora

Fragmento de nota reciente del diario español El País, que ha enviado Georgina Lázaro, la exquisita escritora y especialista de LIJ de Puerto Rico, me pareció bueno compartirlo. Hay opiniones diversas sobre un tema que nos une: la mujer y la escritura. Cabe preguntarse si es un tema de género o una cuestión de mercado que ha apostado más a los escritores consagrados o bien los que indagan sobre temas de mayor demanda. También cabe preguntarse por qué en la actualidad hay más escritoras mujeres editadas que hombres. ¿Es siempre una propuesta del negocio o un cambio de paradigma? Menos prejuicios ,  más apertura. Dejo abierto los interrogantes.
"La onda de silencio que ha cubierto a las escritoras latinoamericanas se ha roto del todo. Sus voces, diversas y de todas las generaciones avanzan por el umbral de una época dorada para la literatura al abrirse paso contra las etiquetas, el machismo, la discriminación, los tópicos, los prejuicios, la incultura o la inercia del ninguneo del mundo del libro, la sociedad y los medios de comunicación. Aunque la visibilidad y el reconocimiento de esas autoras es mayor en España que en su propio continente.
…Piedad Bonnett, Leila Guerriero, Sofía Segovia, Aurora Venturini, Yolanda Arroyo, Zoé Valdés, Laia Jufresa, Flavia Company, Marbel Sandoval Ordóñez…
Son algunos de los nombres de narradoras que ya tienen un lugar en la memoria de los lectores, unas cuantas empiezan abrirse paso y muchas más que no cesan en su empeño de publicar. Pertenecen a una estirpe de creadoras de un continente que la gente relaciona sobre todo con grandes poetisas como Gabriela Mistral, Alfonsina Storni, Olga Orozco, Alejandra Pizarnik, Rosario Castellanos, Blanca Varela o Ida Vitale.
“Al sabernos excluidas de la tradición nos sentimos libres del imperativo de honrar sus convenciones”, dice Carolina Sanín
“La suerte es que hablamos de mujeres de generaciones muy diversas: De Hebe Uhart (1936) o Griselda Gambaro (1928), pasando por Laura Restrepo (1950) hasta llegar a Gisela Leal (1987), por dar solo unos pocos nombres. Están ubicadas a lo largo de toda la geografía de la lengua, es decir, no es un fenómeno que se da solo en tal o cual país. Visitan todos los géneros: el teatro, la poesía y la novela por supuesto. Y sus temas son tan amplios como nombres hay. Me parece que sienten la libertad de contar cualquier cosa y de hacerlo sin responder a ningún deber ni estereotipo”. Este es el mapa descrito por Pilar Reyes, que lleva dos décadas oteando y analizando la literatura latinoamericana en su condición de lectora y editora, primero en Alfaguara Colombia y desde hace unos años en España.
…Selva Almada, Carolina Sanín, Isabel Mellado, Valeria Luiselli, Rita Indiana, Mayra Santos-Febres, Pola Oloixarac, Giovanna Rivero, Betina González…
Esa proliferación y normalización de nombres en la literatura rompe y desafía lo establecido. Varias de estas narradoras denuncian la prolongación de prácticas de otras épocas: creen que la historia literaria sigue sin hacer justicia a las mujeres, se sienten excluidas de la tradición, perciben un trato que mezcla la condescendencia y el asombro ante sus libros y notan cierta desigualdad frente a los hombres.
“Tengo la impresión de que en ocasiones el interesante, y fundamental, matiz político de la narrativa escrita por mujeres en Latinoamérica ha alejado su obra de los lectores más acomodados de nuestro país (España), que cuando se han acercado a parte de la literatura latinoamericana lo han hecho buscando aún ‘lo real maravilloso’, lo exótico’ o cierta forma de ‘empalago emocional’, es decir, las propuestas menos interesantes de una literatura rica, riquísima”, explica Julián Rodríguez, editor de Periférica, atento a la creación e innovación literaria en español.
Nombres que conviven con los clásicos y con los de narradoras contemporáneas y populares que empezaron a romper hace unas décadas ese silencio sobre la literatura latinoamericana escrita por mujeres. Entre esos nombres contemporáneos figuran las chilenas Isabel Allende, Marcela Serrano y Diamela Eltit; las argentinas Clara Obligado y Ana María Shua; la colombiana Laura Restrepo; las nicaragüenses Claribel Alegría y Gioconda Belli; la cubana Reina María Rodríguez; las uruguayas Cristina Peri Rossi y Carmen Posadas y las mexicanas Ángeles Mastretta, Margó Glanz y Elena Poniatowska, segunda latinoamericana Premio Cervantes y única narradora, la otra fue la poeta cubana Dulce María Loynaz. Y, detrás de ellas, las argentinas Victoria y Silvina Ocampo, la chilena María Luisa Bombal o la mexicana Elena Garro que abrieron desde la primera mitad del siglo XX ese universo más allá de lo masculino o femenino donde lo que cuenta es la literatura.
…Sabina Berman, Karla Suárez, Consuelo Triviño, Andrea Jeftanovic, Mayra Montero, Daniela Tarazona, Gisela Leal, Reina Roffé, Bárbara Jacobs…

Cada vez que la argentina Leila Guerriero, autora de Una historia sencilla (Anagrama), escucha la palabra “mujeres” relacionada con la palabra “literatura” no puede —ni quiere— evitar erizarse un poco: “Más allá de que es verdad que antes había menos mujeres escritoras —y menos mujeres astronautas, chefs, presidentas, empresarias, conductoras de autobuses—, seguir pensando cualquier universo creativo en términos de género no hace más que reproducir un punto de vista perimido que transforma un hecho evidente (que las mujeres somos capaces de conducir un autobús, ir al espacio o escribir novelas y ensayos) en motivo de sorpresa o admiración. Algunos de mis escritores favoritos son mujeres pero jamás pensaría en ellas como ‘mujeres’ sino como ‘personas que están entre mis escritores favoritos’. Prefiero pensar que si hoy la presencia de mujeres en la literatura de nuestros países es mayor a la de hace algunos años, no se debe a una moda, ni a que las editoriales tienen que cumplir con determinado cupo femenino como consecuencia de la corrección política que nuestro siglo ha erigido como el único dios ante el que hay que prosternarse, sino a que, como en todos los demás ámbitos, esas mujeres pueden ejercer su vocación sin pedir permiso ni disculpas y, sobre todo, a que están escribiendo (como sus colegas varones, sin que eso le llame la atención a nadie) buenos libros”.

sábado, 8 de agosto de 2015

Madres y literatura 1

Quiero compartir de la escritora y ensayista Laura Freixas que escribe e investiga sobre género un fragmento muy interesante del tema que elegí para esta salida. Me ha impactado su cosmovisión, adhiero a ella en un tema tan sensible y afín con el mundo de la mujer como la maternidad. Pienso en la literatura como expansión, sin tocar los bordes para evitar los extremos que limitan. Somos personas en construcción, seres cambiantes sin posibilidad de detenernos por eso indagar es conocernos.
Esta escritora ha reunido en un libro maravilloso Madres e Hijas una excelente narrativa que aborda este vínculo con riqueza y diversidad. No olvidemos que hasta hoy hablar de maternidad es definir el género mujer, ¿acaso hubo en la historia social, tema más visceral y fundante de la subjetividad femenina que ser madre? No, no es evitable, por eso lo traje a este espacio porque contrariamente al valor atribuido por la sociedad, la mujer se pierde en las tramas literarias por irrelevante: ¿quién pondría una amante  con un embarazo avanzado, o una asesina a punto de parir? Más sencillo: ¿quién se anima a poner como protagonista a una mujer que no quiere ser madre, o una madre con hijos que no deseó, a quienes no quiere?. ¿O estoy errada?
Dice Laura Freixas sobre el libro:Todos los avaros, traidores, idealistas, misántropos, hermanos, amigos, maestros y discípulos… de la literatura universal, por lo visto, son varones. ¿Y las mujeres? Aparecen algunas, sí, entre los personajes–tipo. Pero son poquísimas. Y además, no se definen por sus características intrínsecas, sino por su relación con los varones:
(..) Si en vez de convertirme en madre, yo me hubiera convertido en adúltera, habría tenido muchos más modelos: desde el Decamerón a Madame Bovary, pasando por Mañana en la batalla piensa en mí. ¿Por qué es eso así? ¿Por qué la literatura de todos los tiempos y países, esa misma que aborda constantemente, como es lógico, las grandes vivencias humanas universales, no incluye algo tan humano y universal como es la maternidad? Por más que investigué, apenas encontré personajes maternos. Los pocos que hay suelen  ser unos tipos extremos, que parecen, más que personas, idealizaciones o demonizaciones, fruto del amor o del odio de sus hijos: pienso en La madre de Gorki o la del Libro de mi madre de Albert Cohen, madres de un altruismo sobrehumano totalmente entregadas a sus hijos (y eso es lo que parece valorar el autor de ellas: que no tengan vida propia); o en el tipo contrario pero igualmente inverosímil: esas madres inhumanas, diabólicas, de la tragedia griega –Clitemnestra, Medea–, o las que nos presentan Galdós (Doña Perfecta), García Lorca (La casa de Bernarda Alba)… Descubrí por fin otro tipo de madre literaria, más creíble, más de carne y hueso, retratada generalmente en el contexto de una relación madre–hija, en libros como (…) Una muerte muy dulce de Beauvoir, Tiempo de espera de Carmen Riera, (…) Lo que me queda por vivir de Elvira Lindo). Se me ocurrió reunir en una antología relatos de varias autoras españolas sobre ese tema, y así surgió Madres e hijas .” 
Madres e hijas. 1996, Madrid. Anagrama. Es una antología en la que reúne relatos ya publicados de importantes autoras como Rosa Chacel, Carmen Laforet, Carmen Martín Gaite y Ana María Matute, así como otros escritos para esta edición de Josefina R. Aldecoa, Esther Tusquets, Cristina Peri Rossi, Ana María Moix, Soledad Puértolas, Clara Sánchez, Paloma Díaz-Mas, Mercedes Soriano, Almudena Grandes y Luisa Castro, todos muy valiosos e intensos.


El libro de hoy:

Tuya, Claudia Piñeiro, 2012. Buenos Aires. Punto de lectura.
Es una novela policial que tiene un poder de lectura adictivo porque la trama va llevando al lector a seguir leyendo sin parar hasta el final. La historia se centra en una familia de clase media de Buenos Aires, integrada por Inés, Ernesto y su hija Lali, una adolescente de diecisiete años.
Un día Inés encuentra en las pertenencias de su marido un corazón dibujado con rouge que dice “Te quiero” y está firmado por “Tuya”. Esto la descoloca y pronta inicia una pesquisa en la que encuentra más declaraciones de amor. Decide fingir que no sabe nada y una noche sigue a su marido que se  encuentra en los bosques de Palermo con su secretaria Alicia.
Escondida allí, Inés es testigo de un incidente  entre su esposo y su secretaria, que en un forcejeo termina muerta. A partir de ese momento, Inés empieza a crear una especulación casi policial y meticulosa sobre la relación entre su marido y Alicia y traza un plan para encubrir el accidente fatal. Pero la vida le depara una gran sorpresa. En historia paralela, Lali, atraviesa un drama personal que la familia desconoce. La soledad y el desamparo es lo que marca a esta joven y su historia conmovedora.

Para hablar de Madres:
Mamá, Jorge Fernández Díaz. 2002. Buenos Aires. Sudamericana

Una campesina española envía a su hija de quince años a la Argentina de Perón. Quiere sacarla de la pobreza y le promete que pronto viajará el resto de la familia. Pero algo falla y nadie viene, y la chica se queda  en un país donde crece, se casa, lucha contra su destino y sufre el destierro. Luego de muchos años se hace argentina. Un día sus hijos le anuncian que quieren irse a vivir a España, huyendo de la depresión económica, y para ella, todo vuelve a empezar. Esta historia se convierte en libro el día en que su hijo editor y periodista, advierte que las experiencias de su madre hacen llorar a la psicóloga que la atiende. Decide entonces entrevistar a "mama"  durante más de cincuenta horas y luego reconstruye este relato emocionante y lúcido. Un relator que narra la historia de una mujer de clase media, que podría ser la madre o la abuela de cualquier lector y que, a la vez, plantea el gran dilema actual, y de todos los tiempos: irse o quedarse.  Y como centro la figura poderosa de esta mamá.


jueves, 23 de julio de 2015

Ni una más...

Para empezar este intercambio, bajo el cobijo de la luna inicio este blog. Ojalá seamos muchas y  pasemos como la luna por distintos estados en el curso del tiempo que nos una.
Estarán presentes: todas las manifestaciones literarias ( hablar de géneros... abstenerse ) Y con humor. Saldrá cuando tenga algo para comentar y espero contar con la ayuda de los editores, pues soy lectora abusiva pero no tengo el mismo bolsillo. Desearía que las autoras/es confíen como lo han hecho con curiosa mirada, mi otro blog, y pueda tener suficiente material para difundir.
Iré tras la difusión de libros en los que la mujer tenga un espacio, un lugar, que nos ayude a entender cómo se construye su subjetividad. Un interrogante, ¡por suerte!. Y a propósito del título de esta entrada, quise cambiar la frase que dio pie a una movilización en Buenos Aires, para contrarrestar la violencia de género, un síntoma  que nos atraviesa. Pensé que sería mejor decir
 Ni una más.
Ni una mujer más soportando situaciones indignas. Ni una mujer más violentada, abusada, asesinada. Ni una mujer más maltratada: por su familia, sus compañeros/as, por ser gorda, flaca, fea, baja, diferente, por ser prostituta, lesbiana, adicta.
Ni una mujer más vapuleada por los medios. Ni una mujer más que se preste al juego perverso de la seducción a cambio de fama y dinero en contra de su propio género. Por eso y más armé este blog, que es una salida cultural para todas y todos, no es cosa de mujeres, hablar de mujeres. 
Esto es algo más para disfrutar a través de libros y otras propuestas.
El libro de esta apertura es:


Las olas del mundo, Alejandra Laurencich, 2015. Alfaguara. Autora argentina, escribió también Coronadas de GloriaHistoria de mujeres oscuras, obras premiadas por el Fondo Nacional de las Artes entre otras publicaciones. Es fundadora y directora de La Balandra, una excelente revista literaria.

La novela está narrada por Andrea una adolescente que ve cómo se derrumba su familia durante el golpe militar de 1976. Todo empieza a tambalear: su hermano en el exilio, la madre que no puede superarlo y muere y finalmente se rinde su padre. La muerte de algunos, la desaparición o el exilio de otros, se sumarán a la conciencia errónea que tiene Andrea de haber contribuido al desastre familiar. Atraviesa su calvario rodeada de la figura del Che Guevara y las canciones de Spinetta. Es una historia que se nutre de situaciones límites que atravesaron una generación, la castigada generación de los 70. La adolescente, luego mujer crea una ficción para sobrevivir, de manera lenta y progresiva: la vemos crecer, avanzar, descorrer veladuras hasta llegar al final de la historia, treinta años después cuando pone en venta su casa, viaja a Chile para ver a Spinetta, se encuentra con una amiga que creía perdida para siempre, todo esto le pone la piel joven y las emociones activas. El lector sentirá deseos de solidarizarse con esa mujer y contenerla.

Para leer algo de ensayo: 


El cansancio de las pasiones, Las relaciones amorosas en la posmodernidad. 2014.Bettina Calvi Buenos Aires, Lugar editorial.
Este libro parte de esta pregunta:¿acaso pueden cansarse las pasiones A artir de historias de desencuentros que sobreabundan en nuestros días. habla de mujeres cuya vida no se asemeja a la visión romántica que les contaron en su infancia e intentan construir otras.
Habla de hombres que se cansan demasiado pronto, que no quieren apasionarse ni comprometerse ( aclaremos que ellas tampoco quieren...)
Y aborda los intentos de tratar al otro como un objeto que terminan en un fracaso. 
Un final para analizar que escribo abreviado : " los protagonistas (....) reflejan (...) que el amor conserva su trama trágica."